Una vez tenemos decididos los activos en los que vamos a invertir conforme al análisis que hemos realizado en la creacción de nuestra cartera y hemos decidido que el producto en el que nos interesa realizar la inversión es un fondo de inversión, tendremos que tener en cuenta una serie de puntos importantes para seleccionar bien el fondo que más se adapta a nuestros objetivos.
1. Leer la política de inversión del fondo e investigar el “Currículum” del gestor.
Es fundamental saber donde invierte el fondo tanto en activos como en países y comprobar si esa política se corresponde con el objetivo que tenemos nosotros para nuestra cartera. Si no tenemos esto en cuenta puede que sin quererlo sobreponderemos algún sector, país o activo estropeando así nuestra cartera.
2. Comprobar su comportamiento en los últimos años y asegurarnos que ha batido el mercado de una manera consistente. Si no es así puede que sea mejor elegir un fondo que replique un índice o un ETF.
3. Estudiar cómo se ha comportado el fondo de inversión en comparación con otros de su misma categoría. La comparativa debería hacerse en períodos de uno, tres y cinco si es posible.
4. Comisiones.
Lo ideal sería que el fondo cobrara comisiones sólo si obtiene beneficios o cumple batiendo a su índice de referencia, pero eso no es lo habitual y las gestoras cobran comisiones fijas pase lo que pase. Tendremos que buscar los fondos de inversión que tenga un TER (total de gastos del fondo) menor.
5. Comprobar en qué divisa está el fondo y en caso de ser en una divisa distinta al Euro saber si tiene la divisa cubierta o no. Una mala elección en este punto puede hacer que lo que pudiéramos ganar con los activos que hemos seleccionado lo perdamos porque la divisa funciona en nuestra contra.
6. Utiliza herramientas como las que disponen webs como Morningstar para estudiar las características de todos los fondos de inversión
En definitiva debemos encontrar un fondo que tenga unas comisiones no demasiado altas, que haya batido con asiduidad el mercado, tanto en los buenos momentos como en los malos y que su política de inversión se adapte a tu objetivo de inversión.
Bueno, ya tenemos una visión del mercado para 2012 y el siguiente paso debe ser estructurar nuestra cartera de inversión conforme a nuestro perfil y a la situación del mercado.
Para crear una cartera de inversión tenemos que responder a cuatro preguntas básicas:
1. Determinar nuestro perfil inversor.
Tenemos que determinar nuestra aversión al riesgo y conforme a ella elegir nuestro perfil de inversor. Fundamentalmente podemos dividirlo en tres perfiles básicos: Conservador, medio y agresivo. Obviamente cuanto más agresivo sea nuestro perfil mayor rentabilidad podemos conseguir pero también tenemos mayores posibilidades de perder nuestro dinero. Cada inversor tiene que determinar cuanto dinero está dispuesto a perder sin que le suponga un dolor insoportable. Lo fundamental en la inversión es estar cómodo con nuestras operaciones y eso solo se consigue sufriendo lo menos posible.
2. Determinar los objetivos de rentabilidad y plazo de inversión.
Conforme a nuestro perfil de inversor deberemos ajustar la rentabilidad que queremos conseguir y el plazo en el que haremos nuestras inversiones. No será lo mismo una inversión a un día que a cinco años. Tanto la forma de invertir como los productos en los que posicionarse serán muy distintos. Nuestros objetivos deben ser realistas. Tenemos que tener muy claro que nuestro objetivo de rentabilidad será más bajo cuanto menos riesgo asumamos.
3. Diversificar tanto en activos o productos, como en países o sectores.
La diversificación nos permite aprovecharnos de las oportunidades de inversión que se produzcan, pero también cubrir nuestro riesgo con activos de diferentes tipos. La diversificación también debe llegar a los distintos productos de inversión, cada uno de ellos tiene sus cosas buenas y debemos aprovecharnos de ellas, dependiendo del momento.
4. Fiscalidad
Aunque la fiscalidad no debe ser un argumento principal a al hora de invertir si que debe ser considerado a la hora de elegir entre varios productos o activos cuando vamos a hacer una inversión.
Estructura de mi cartera
Con estos conceptos básicos y aprovechando el inicio de este blog voy a realizar todas mis operaciones sobre una cartera de 60.000 €. Esto nos facilitará ver los progresos que vamos realizando con nuestras distintas inversiones.
Bueno pues vamos a determinar la estructura de la cartera.
Mi perfil inversor es medio-agresivo. Esto supone sobreponderar la renta variable sobre la renta fija. Normalmente el porcentaje de renta fija en mi cartera suele estar sobre un 40%, por lo que la renta varible suele ser de entorno a un 60%. El porcentaje de renta variable es el que suele flucturar dependiendo de la situación del mercado. El dinero que no está invertido en renta variable se tranfiere a cash. Para cualquier oportunidad que surja en renta variable estamos preparados para aprovecharlo con la liquidez.
El plazo de inversión en el que me muevo depende mucho de la situación del mercado y de como vayan las operaciones. Pero podríamos decir que no suelo utilizar el intradía, las operaciones pueden ir de varios días a meses. Mi cartera suele ser muy activa por lo que si una operación va bien la mantengo hasta que deja de funcionar, pero si va mal también corto rápidamente. El rebalanceo de la cartera suelo hacerlo trimestralmente, aunque si veo un cambio de tendencia en el mercado puedo modificarla en cualquier momento. El objetivo de rentabilidad esperada es de un 10% anual.
Creo que una de las mejores maneras de mantener una cartera de inversión es la diversificación. En productos, utilizando los que más ventajas me proporcionen en cada una de las operaciones, así suelo utilizar, acciones, ETF’s, fondos de inversión. Pero también en sectores, zonas geográficas y activos .
Con todo esto la estructura de la cartera queda de la siguiente forma:
Renta fija: 40% — 24.000 €
Renta variable: 20% — 12.000 €
Liquidez: 40% — 24.000 €
Objetivo de rentabilidad anual 10%
¿Qué estructura de cartera teneis vosotros?
