En las últimos meses las acciones preferentes han sido protagonistas en los medios de comunciación al descubrirse cómo algunos bancos habían colocado a inversores muy conservadores este producto como si fueran depósitos. Las preferentes son productos de riesgo y de una cierta complejidad. Debemos tener muy claro antes de hacer cualquier inversión que tenemos que conocer bien el producto que adquirimos para evitarnos  problemas. Pero ¿Qué son las acciones o participaciones preferentes?

 

¿Qué son las acciones o participaciones preferentes?

Son emisiones de deuda perpetua realizadas por empresas. Es decir el inversor le presta dinero a la empresa a cambio de un interés pactado pero sin un vencimiento determinado. Al ser una emisión perpetua la empresa no está obligada a devolver ese dinero.

Están más cerca de las acciones que de los depósitos. La única manera de recuperar la inversión es vender las participaciones en el mercado secundario. El precio en el mercado secundario de renta fija fluctúa igual que puede hacerlo el de las acciones en la bolsa, pero con el inconveniente de que es mucho menos líquido y por tanto es más difícil deshacerte de tu inversión.

La venta en el  mercado de tus acciones preferentes normalmente será a un precio inferior al de compra.  Por lo que puedes perder parte de la inversión.

Como no son depósitos no están protegidos por el Fondo de garantía de depósitos por lo que en caso de quiebra de la empresa podemos perder todo nuestro dinero.

La empresa no está obligada a pagar los intereses si no tiene beneficios. Además en caso de que la empresa quiebre seremos de los últimos en cobrar por lo que tenemos muchas posibilidades de quedarnos sin nuestro dinero.

En definitiva un producto con un riesgo similar a las acciones pero mucho menos liquido. El interés que nos ofrecen en las emisiones no suele compensar el riesgo que se asume.

 

 

 

¿Qué hacer si ya las tenemos?

Si nos hemos sentido engañados por quien nos vendió un producto que no entendíamos como si fueran depósitos, deberíamos poner una denuncia. La denuncia la podemos interponer bien a nivel individual o informarnos en organizaciones como adicae para establecer una denuncia conjunta.

Aceptar el plan que nos propone la entidad con la que tenemos las participaciones preferentes. Que actualmente van desde el canje por acciones, bonos o deuda a largo plazo. Deberemos estudiar bien la oferta que nos hace la entidad para ver si nos interesa el cambio. La forma más fácil de recuperar la inversión sería la conversión en acciones que puedan ser vendidas fácilmente en la bolsa.

Mantener las acciones o participaciones preferentes.

Venderlas en el mercado secundario. Esta es la peor de las soluciones ya que los precios de estas participaciones cotizan con descuentos importantes por lo que perderemos gran parte del capital que hemos invertido.

 

Conclusión

El problema de las acciones preferentes nos debe hacer reflexionar sobre la manera de invertir nuestro dinero.

No debemos adquirir ningún producto que no conozcamos al 100%. No vale que nos digan en la sucursal “Es como un…” Si no es un depósito no es un depósito.

En caso de que queramos probar nuevos productos financieros deberemos investigar todos los pros y los contras de ese producto por nosotros mismos y si tenemos alguna duda no comprarlo.

En definitiva nunca inviertas en algo que no conoces.

 

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